Seton Hall University
Con una vocación poco frecuente para reorientar a los hombres a la verdad de la razón y a las fuentes auténticas de la Revelación, Ramón Llull asume un proyecto de vida con profundas raíces franciscanas: luchar por la unificación de la humanidad bajo la guía de la verdad del cristianismo utilizando una metodología «nueva» para la época. Llull pretendía demostrar las verdades de la fe mediante el ejercicio de la razón; una tarea ambiciosa a la que dedicó toda su vida, sin embargo, exenta de toda ilusión paralizante. Llull tomó sus precauciones y emprendió un itinerario en el que le fue posible desplegar su objetivo en tres dimensiones: ético-espiritual (el martirio y la penitencia), epistemológico (redactar el mejor libro del mundo) y apologético (studia linguarum). Para llevar adelante estas tres dimensiones compuso una extensa obra cuyas raíces tiene dos pilares esenciales: El libro de la contemplación en Dios y el Ars magna. Toda su obra hace referencia a estas dos obras con una finalidad subyacente, llegar a la contemplación de Dios.
«Tan alto y excelente es el Soberano Bien y tan ínfimo el hombre por sus culpas y pecados, que por esto acontece muchas veces a los ermitaños y santos varones experimentar gran dificultad y trabajo en elevar su alma a la contemplación de Dios; y como el arte y método sea muy conducente para ello, por eso consideró Blanquerna cómo compusiese un Arte de contemplación, para que con él se ayudase a tener en el corazón verdadera contrición y en sus ojos abundancia de lágrimas y lloros, y que su entendimiento y voluntad ascendiesen más altamente a contemplar a Dios en sus honores y dignidades y cuanto tiene en sí»[1].
Llull observa una gran distancia entre Dios y el ser humano, sin embargo, cree que este no ha sido creado para vivir distanciado de su Creador. Llegar a Dios requiere de un Ars, un camino, una técnica que permita re-orientar al ser humano hacia su finalidad última. Llull finaliza su reflexión con la convicción de que la contemplación es el culmen de la vida espiritual.
¿Qué es la contemplación? ¿cuál es el camino? Llull diseña un sistema aparentemente complejo a partir de figuras y letras que sintetizan su propuesta. Sitúa a Dios (representado por la figura A) en el centro de una serie de círculos, principio de todo lo inteligible, uno y simple, que jamás es demostrado. A continuación, enumera las dignidades divinas (principios absolutos) a las que corresponden unos principios relativos. Estos últimos serían vestigios de Dios por los que la persona asciende a Dios. «Subir» a Dios requiere conocer la figura A, utilizar las facultades propias del ser humano (figura S), formular principios (figura T), evitar vicios y practicar virtudes (figura V) hasta llegar a la verdad (figura Y) evitando el error (figura Z). A partir de aquí puede deducirse que la contemplación según Llull se da del siguiente modo: memorizando, razonando, combinando, reflexionando (ascendiendo y descendiendo), amando y, finalmente, la síntesis de todo lo dicho llevaría a la contemplación.
En este segundo volumen de este año, la revista Hispanoamericana T.O.R., de la mano de expertos consagrados a la obra de Llull, nos ayuda a profundizar en su espiritualidad. La Dra. Anna Fernàndez nos propone un estudio en el que reflexiona sobre la medicina espiritual a partir de la analogía con la medicina física. La Dra. Maribel Ripoll analiza la evolución del estado de la vida religiosa en la obra luliana y sus principales referencias. El Dr. Mauricio Beuchot presenta los rasgos principales de la mística luliana subrayando su originalidad y sus conexiones con el franciscanismo. El Dr. Francesc Tous analiza una de las obras de Llull, l’Arbre de filosofia d’amor, y nos presenta un resumen ordenado del proceso que el alma humana debe seguir para elevarse a la contemplación de Dios. Finalmente, el Dr. Joan Andreu elabora un excelente ensayo sobre la espiritualidad de Ramon Llull a partir del paradigma de la inteligencia espiritual. Tenemos, por tanto, un número sumamente importante que nos va aclarando una vertiente esencial de la obra de Llull como es la dimensión espiritual. Agradecemos de manera especial a cada uno de los colaboradores de este número e invitamos a nuestros lectores a difundir el conocimiento que semestralmente venimos publicando.