Ole Jakob Løland, El apóstol de los ateos. Pablo en la filosofía contemporánea, Editorial Trotta, S.A., 2023, 268 páginas, ISBN 978-84-1364-194-2
Seton Hall University
El libro que reseñamos a continuación es el resultado de años de investigación sobre la figura de Pablo de Tarso del escritor noruego Ole Jakob Løland. Previo a esta publicación el autor tiene importantes contribuciones en el ámbito de los estudios paulinos. The Reception of Paul the Apostle in the Works of Slavoj Žižek (2018), Pauline Ugliness. Jacob Taubes and the Turn to Paul (2020). ¿Quién es Ole Jakob? Es doctor en Teología por la Universidad de Oslo (2017) y profesor de Estudios de las religiones en la Universidad del Sureste de Noruega
Pablo de Tarso siempre ha sido y sigue siendo una de las figuras más importantes dentro como fuera del cristianismo. Su aporte a la humanidad ha sido tan decisivo que muchos filósofos y teólogos continúan estudiando sus obras con esmero con el fin de desentrañar la esencia de su contribución. Podría decirse que el interés del pensamiento contemporáneo por la figura de Pablo inicia en los años noventa. En el año 1997 Alain de Badiou, filósofo francés, publicó su obra titulada, San Pablo. La fundación del universalismo (1997), años más tarde recibió respuesta del filósofo italiano Giorgio Agamben en un texto denominado, El tiempo que resta. Comentario a la Carta a los romanos (2000). Agamben se había inspirado en un libro titulado Die Politische Theologie Des Paulus del rabino y filósofo alemán Jacob Taubes (1987). Otro filósofo, tal vez, el más comentado, es el pensador Slavoj Žižek quien no ha escrito un estudio sistemático sobre Pablo, pero sí tiene una constante referencia al apóstol en sus escritos y le sirve de inspiración para elaborar su filosofía. Llama mucho la atención que pensadores tan importantes de la actualidad se interesen en Pablo. Recurren a él no como creyentes ni como teólogos y menos como una referencia histórica, más bien, su interés radica en el mensaje de Pablo y la resonancia política que podría tener para nuestro tiempo, especialmente como ruptura con la política liberal orientada a favor de un evento político revolucionario, así como Pablo pensó que el evento Cristo traería en sí mismo una especie de revolución. Estos filósofos encuentran que el pensamiento paulino conserva su valor para la política de nuestro tiempo.
La hermenéutica filosófica de estos pensadores suscita acalorados debates entre exégetas, filósofos y teólogos. Badiou y Žižek, especialmente, han recibido críticas muy severas por su lectura ahistórica y por su desconexión exegética del pensamiento paulino, sin embargo, ellos han replicado que su interés en Pablo no radica ni en la historia ni en la fe sino en la política del apóstol. Nuestro tiempo determina la importancia de Pablo.
Tras este breve resumen que nos ayuda a contextualizar el libro que estamos reseñando y los estudios paulinos en la filosofía contemporánea, ¿cabe la posibilidad de entablar un diálogo sereno entre la exegesis, la Teología y la filosofía política a partir de Pablo? Es aquí donde resulta relevante el libro, El apóstol de los ateos. Pablo en la filosofía contemporánea. El título y el subtítulo del libro es toda una declaración de intenciones que desde mi perspectiva el autor cumple. De hecho, pareciera que hace una reseña de su libro al inicio de sus conclusiones:
«En este libro, hemos presentado la historia de la recepción de las cartas de Pablo en el seno de la filosofía contemporánea, elaborando nuevos desarrollos sobre la misma. Cuando se analiza la historia de la recepción, necesariamente se amplía también esta historia misma, ya que nos ubicamos dentro de su horizonte. Hemos presentado y discutido la imagen de Pablo, según la han plasmado intérpretes más antiguos, y otros más recientes, provenientes del ámbito de la filosofía moderna. Hemos incluido las lecturas de Pablo efectuadas por Spinoza, Sigmund Freud, Martin Heidegger y Max Weber, realizando nuestras propias elaboraciones en base a ellas. Hemos puesto el foco, sobre todo, en las capas de lecturas acerca de Pablo plasmadas en los escritos de Nietzsche». (p. 243).
El autor cumple con creces la expectativa que podría generar en el lector el mero hecho de fijarse en el título del libro. Además, esta obra refleja todo un esfuerzo por presentar la figura de Pablo lo más objetiva posible, entabla diálogo con los diversos filósofos y, como bien remarca el autor, elabora una crítica a la «filosofía paulina» de Nietzsche desde la misma filosofía. Nietzsche presente a Pablo como un impostor motivado por un deseo incontrolable de poder, que pretende tiranizar a las masas, idea que ha sido rechazada y corregida por filósofos importantes como Badiou, Agamben, Crithcley, Derrida, Kristeva y Žižek. Todos estos intelectuales consideran a Pablo un pensador que buscar la verdad, que tiene un valor filosófico independientemente de si creemos o no en Dios.
La obra está divida en cuatro apartados que dan cuenta de la interesante figura de Pablo para el pensamiento contemporáneo, es decir, la argumentación de Løland genera una verdadera dialéctica entre la exégesis, la filosofía política y, hasta cierto punto, una teología filosófica política. En el primer apartado, Pablo de Tarso entre la fe la Razón, el autor reseña la acusación lanzada por Nietzsche a Pablo y las diversas reacciones a esta acusación. En segundo apartado, ¿Quién fue Pablo, un embustero o alguien que buscaba la verdad? Se define la identidad de Pablo desde algunos de sus escritos, se desarrolla el debate filosófico que ocasionó la acusación nietzscheana y se pone en evidencia que Pablo es un personaje interesado en la búsqueda de la verdad. En tercer apartado, Primera carta a los Corintios: antifilosofia, Pablo en Corinto no predica con una retórica refinada, más bien, se centra en la cruz. Parece que había fracasado en su misión en Atenas y se dirige a Corinto y elabora un discurso «alejado» de términos filosóficos. En el cuarto apartado, La carta a los Romanos: introspección, el autor desarrolla las ideas tanto de filósofos, psicólogos y teólogos sobre la personalidad paulina, dialoga con ellas y pone en paralelo el tema de la justicia con categorías filosóficas tales como: antifilosofía, universalismo, introspección. En la conclusión, el autor reseña las ideas centrales del libro y elabora una crítica contundente a la lectura filosófica contemporánea, no se puede reducir las cartas del Apóstol a un programa político lleno de intereses subjetivistas que alejan de la esencia del pensamiento paulino.
Frente a una exégesis historicista, Løland deja claro que los textos paulinos conllevan un efecto contemporáneo en el sentido de que se leen y utilizan dentro pero también fuera de la Iglesia. Por otro lado, resalta que la lectura que hace Žižek de la obra paulina tiene fines vinculados con una historia de la acción agustino-luterana, y esta forma de entender a Pablo acentúa aspectos problemáticos de esta historia, por lo tanto, se requiere una lectura pausada y crítica no solo de la filosofía paulina de Žižek sino de todo pensador. Hace falta una intelección de Pablo que considere su contexto, así como sus intereses y los de las comunidades a quien se dirige. Por ende, Pablo podría inspirar un programa político, sin embargo, no esa la razón última de sus cartas. La instauración del reino de Dios es diferente de las pretensiones filosóficas.
Finalmente, Løland desarrolla de manera clara y precisa la figura de Pablo en la filosofía contemporánea y abre una lectura inusitada del Apóstol: los textos de Pablo pueden ser útiles para el filósofo, el teólogo y el psicólogo, sin embargo, habría que preguntarse si las cartas del Apóstol fueron tan interesantes e importantes para los filósofos contemporáneos tal como lo muestra el libro. ¿Realmente Pablo es un interlocutor central en los filósofos a los que hace referencia el libro o es, más bien, un añadido complementario? Esta cuestión no debe interpretarse como una crítica al presente libro, más bien, recomendamos su lectura, se trata de un libro legible, oportuno y aporta, entre otras cosas, un diálogo fructífero y novedoso entre la fe y la razón.