Seton Hall University
El filósofo coreano Byung-Chul Han en una de sus últimas obras titulada La crisis de narración asevera que vivimos en una era posnarrativa. El «arte de narrar historias como estrategia para transmitir mensajes emocionalmente» se ha puesto de moda y es empleado en el periodismo, el marketing, la publicidad y en todas las redes sociales incluso en el ámbito político. Las narraciones de antaño que nos «moldeaban en el ser» proporcionaban sentido, razones para actuar, orientación a la vida, motivos para «transformar» el mundo y, sobre todo, abrían nuevas perspectivas, parecen haber desaparecido en las narraciones del presente. Las narrativas de hoy carecen de un elemento fundamental: la pretensión de verdad. Echar de menos el pasado no es bien visto, pues toda la narrativa que ofrece un contexto para ubicarse y orientarse al ser humano ha sido sustituida por la pantalla digital, sin embargo, no remedia el vacío narrativo, por el contrario, reflejan una puesta en escena del ego, de una publicidad de sí mismos que a lo máximo que aspiran es a un «me gusta» que ahonda más la crisis narrativa.
Esta situación acarrea consecuencias nefastas: información troceada y segmentada que hace que el lector ya no se interese por la verdad ni por la búsqueda del bien, al contrario, su preocupación estaría centrada en el entretenimiento, lo inmediato y la mera curiosidad. Por otro lado, surge en la vida práctica la imposibilidad de narrarnos a nosotros mismos y, por ende, la escaza capacidad de entender al otro y a lo distinto. Los refugios que nos quedan como el psicoanálisis y la psicoterapia resultan insuficientes para abordar la problemática de la existencia, pues una narrativa personal e individual que no logra insertarse en una narrativa global no genera un bien común.
Parece que la salida a la crisis de narratividad se encuentra en una narrativa que cree comunidad, que no se limite a describir sino a explicar, a buscar unidad entre el pasado, el presente y el futuro. Como bien dice Han, «no hay relato, porque no hay pasado. No hay comunidad. No hay historia, entonces tampoco hay esperanza de futuro». Nos queda, por lo tanto, volver a esos grandes relatos que nos ofrezcan motivos y razones para actuar. Volver a estudiar y reflexionar sobre el pasado para interpretar el presente podría ser un asomo la recuperación de la narrativa. La Revista Hispanoamericana TOR, en este segundo número de este año, de la mano de investigadores experimentados nos ofrece aportaciones que van en esta dirección, es decir, nos ayudan a comprender el presente a través de una lectura pausada del pasado. El doctor Rafael Ramis Barceló nos presenta un estudio inédito sobre las principales relaciones entre el franciscanismo y el lulismo en Mallorca entre los siglos xiii a xx. En la segunda parte de esta investigación, Ramis afirma que la Tercera Orden Regular de San Francisco (TOR) tomó las riendas del lulismo mallorquín, con importantes contribuciones en el siglo xx. El doctor Luis Enrique Varela nos ofrece un ensayo sobre el concepto de «situación» tanto en el marco de la ontología esencialista de Aristóteles como en el correspondiente a la ontología humana que se expone en la filosofía de la existencia de principios del siglo xx. Del conjunto del análisis, se insinúa la hipótesis de que los conceptos filosóficos, como es el caso del de situación, se re-significan a lo largo de la historia con nuevos sentidos mediante elaboraciones esotéricas y que, siendo en su mayoría equívocos, se encuentran disponibles en ese incesante diálogo con la tradición como forma de hacer Filosofía. El magister Serapio Ríos presenta un estudio interesante e inédito sobre una de las devociones más importantes del norte del Perú. Se fija, concretamente, en la ciudad de Huamachuco, en la devoción a la Virgen de la Alta Gracia. Afirma, el autor que, si bien su existencia data desde la época colonial, es en la actualidad cuando ha cobrado mayor fuerza. Su aproximación en esta investigación tiene como punto de referencia la propuesta de religiosidad local presentada por el historiador y antropólogo norteamericano, William Christian. Las experiencias religioso-devocionales que él evidenció en algunas regiones de España de fines del siglo xx ayudan a comprender el devenir histórico y realidad actual de la devoción hacia la Virgen de la Alta Gracia de Huamachuco. Finalmente, las investigaciones del doctor Josep Amengual i Batle. Se trata de dos artículos que son continuidad de los que ya habíamos presentado en el primer número de este año, de nuestra revista. Amengual nos ofrece una panorámica sobre el franciscanismo en Mallorca, desde sus orígenes, y abarcando las diversas instituciones franciscanas, tanto femeninas (clarisas, capuchinas, tercerolas, beguinas, Hijas de la Misericordia) como masculinas (observantes, capuchinos), tanto clericales como laicales (Terciarios), tanto eremíticas como claustrales, y en cualquier grado de reconocimiento canónico. Tenemos, por lo tanto, un conjunto de artículos que nos ayudan a comprender los diversos escenarios que señalan, y al mismo tiempo, contribuyen a recuperar una narrativa que dé sentido y orientación al ser humano. Por último, agradecemos mucho a los autores de las investigaciones de este número y esperamos sea del agrado de nuestros lectores.