Cherry, Mark J., Bioethics After God: Morality, Culture, and Medicine (Notre Dame Studies in Medical Ethics and Bioethics), University of Notre Dame Press, 2024, 344 páginas. ISBN 9780268208295

 

Lucio Nontol

Seton Hall University

nontollu@shu.edu

 

En su obra más reciente, Bioethics After God: Morality, Culture, and Medicine, Mark J. Cherry ofrece una crítica incisiva y teológicamente orientada de los enfoques seculares en la bioética contemporánea. La publicación, parte de la serie Notre Dame Studies in Medical Ethics and Bioethics, analiza cómo la moralidad en la medicina ha sido progresivamente desvinculada de cualquier fundamento trascendental. Cherry argumenta que esta desconexión ha generado un vacío normativo en la bioética, lo que ha permitido que la autonomía personal y el relativismo cultural dominen las decisiones en torno a la salud y la vida humana. Destacamos a continuación algunos elementos esenciales de la obra.

 

Contexto: La secularización de la bioética

Cherry parte del diagnóstico de que la bioética moderna, tal como se practica en entornos académicos y clínicos, se ha secularizado profundamente. Los principios que alguna vez fueron informados por una comprensión teológica del ser humano y su destino han sido reemplazados por nociones de autonomía individual y decisiones utilitarias. Esta transformación, según Cherry, ha dejado a la medicina sin una brújula moral sólida, lo que ha llevado a que temas complejos como el aborto, la eutanasia y la manipulación genética se traten bajo criterios meramente pragmáticos.

Uno de los méritos del libro es su capacidad para vincular la historia de la bioética con el declive del pensamiento religioso en la esfera pública. Al igual que Alasdair MacIntyre en After Virtue (1981), Cherry sostiene que las sociedades occidentales han perdido la capacidad de formular un discurso moral coherente, lo que ha llevado a una «moralidad de fragmentos». Sin una orientación divina o trascendente, la bioética se vuelve un campo en el que prevalecen los deseos individuales sobre las verdades objetivas acerca de la naturaleza humana.

Autonomía y relativismo: Críticas fundamentales

Uno de los pilares de la crítica de Cherry es la noción de autonomía, que él identifica como un principio central en la ética médica contemporánea. En el modelo secular, la autonomía personal es vista como el valor supremo, lo que significa que las personas deben tener la libertad de tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida, sin interferencias externas. Cherry desafía este enfoque, argumentando que la autonomía sin una base teológica se convierte en un ejercicio vacío que ignora el bien mayor al que el ser humano está llamado. «La autonomía sin Dios», afirma Cherry, «es simplemente la capacidad de elegir sin tener en cuenta un telos moral, lo que inevitablemente conduce al nihilismo ético» (Cherry, 2024).

Cherry también aborda el relativismo moral, particularmente en su manifestación multicultural en la medicina. En un mundo donde coexisten múltiples culturas y religiones, la bioética secular ha adoptado una posición neutral que evita imponer juicios morales definitivos. Sin embargo, Cherry señala que este enfoque no solo es insuficiente, sino peligroso. La neutralidad moral, en su opinión, no es más que una excusa para evitar el compromiso con verdades difíciles, particularmente aquellas que se refieren al origen y destino del ser humano.

 

Retorno a la teología moral cristiana

La propuesta central de Cherry en Bioethics After God es que cualquier enfoque bioético debe estar enraizado en una teología moral coherente. Para Cherry, la teología moral cristiana ofrece un marco normativo que responde a las grandes preguntas de la vida y la muerte, y que puede guiar las decisiones médicas de manera más ética y humana. El concepto de dignidad humana, que en la bioética secular ha sido redefinido para encajar con los postulados del pluralismo y el individualismo, en el marco cristiano tiene una base mucho más sólida: la Imago Dei, la idea de que todos los seres humanos están hechos a imagen de Dios.

Cherry recupera la tradición filosófica de pensadores como Tomás de Aquino y Agustín de Hipona para argumentar que la medicina debe tener como objetivo no solo la curación física, sino el florecimiento espiritual. En este sentido, Cherry se opone firmemente a las intervenciones médicas que, aunque legales y socialmente aceptadas, contradicen los principios de la ley natural, como el aborto o la eutanasia. El autor subraya que una bioética coherente debe estar orientada hacia el bien común, entendido no solo como bienestar material, sino como participación en el bien trascendente.

 

Medicina, cultura y el desafío de la modernidad

Un aspecto notable de la obra es la manera en que explora la relación entre medicina y cultura. Reconoce que las sociedades modernas están compuestas por diversas cosmovisiones, pero insiste en que esto no debe llevarnos al relativismo moral. El desafío que plantea es claro: ¿cómo puede la medicina navegar las aguas del pluralismo cultural sin perder de vista las verdades morales universales?

El autor responde que la respuesta está en reintroducir una ética basada en virtudes, como las formuladas por Aristóteles y desarrolladas por la tradición cristiana. Las decisiones médicas no pueden depender únicamente de las preferencias individuales, sino que deben estar alineadas con una comprensión más profunda del bien humano. En este sentido, Cherry dialoga con la obra de Stanley Hauerwas, quien también ha argumentado que la medicina, como práctica moral, debe ser guiada por una comunidad de virtudes y no por un individualismo atomizado.

 

Un llamado a la rehumanización de la bioética

Bioethics After God es un llamado a reconsiderar los fundamentos morales de la bioética. El autor nos invita a un examen crítico de los principios que han llegado a dominar el campo, y nos desafía a recuperar una visión más rica y compleja de la moralidad, una que no tenga miedo de recurrir a lo trascendente para encontrar orientación. La bioética no puede ser verdaderamente ética si se despoja de Dios. Es un libro provocador que generará debates intensos en los campos de la medicina, la ética y la filosofía.

En un momento en que la tecnología y la autonomía personal parecen ser los valores predominantes en la bioética, la obra de Cherry nos recuerda que la medicina debe estar siempre al servicio de la dignidad humana, entendida en su sentido más profundo. Como afirma el propio autor, «sin Dios, la bioética es un proyecto incompleto, incapaz de ofrecer una respuesta genuina a las cuestiones más fundamentales sobre la vida y la muerte» (Cherry, 2024).