Lucio Nontol, TOR
Seton Hall University
La presente entrega de nuestra revista reúne una serie de estudios que, desde distintos ángulos, interrogan cuestiones decisivas para la comprensión de la experiencia humana: la memoria histórica, la identidad intelectual, la formación afectiva y la confrontación con el mal. A través de ellos, se ofrece una pluralidad de enfoques que convergen en un mismo propósito: pensar el presente desde la profundidad de la tradición y desde la responsabilidad que implica toda búsqueda de sentido.
El número se abre con el estudio «Para una historiografía de los escritos franciscanos en la península ibérica», una contribución que invita a repensar los modos de abordar la herencia franciscana desde la perspectiva historiográfica. En él se advierte la necesidad de superar los límites de una lectura meramente documental, para situar los textos en el entramado vital, cultural y teológico que dio forma al pensamiento franciscano en el ámbito ibérico. Se trata, por tanto, de un ejercicio de reconstrucción crítica que no sólo recupera una tradición, sino que también la interroga en su capacidad de inspirar nuevas formas de comprender la espiritualidad y la cultura medieval.
El segundo texto, «Alasdair MacIntyre, in memoriam», escrito por el Dr. Rafael Ramis Barceló, constituye un sentido homenaje a uno de los filósofos morales más influyentes del siglo xx y comienzos del xxi. La figura de MacIntyre, cuya vida se extendió de 1929 a 2025, se evoca aquí no solo en su dimensión intelectual, sino también humana. El autor recorre las ideas cardinales de una obra que renovó la ética de las virtudes y supo devolver al pensamiento filosófico la conciencia de su enraizamiento en las tradiciones vivas. La nota adquiere así el tono de una memoria agradecida, pero también el rigor de una lectura que reconoce en MacIntyre un maestro de la integridad intelectual.
El tercer trabajo, «Emociones y educación afectivo-sexual. Un camino hacia la plenitud», del Dr. Javier de la Torre, introduce un giro necesario en la reflexión educativa contemporánea. En diálogo con las ciencias humanas y la teología moral, el autor plantea la centralidad de las emociones en la construcción de la persona y en el desarrollo de una educación afectivo-sexual verdaderamente integral. Frente a los modelos fragmentarios o reductivos que han dominado el discurso educativo, se propone una pedagogía fundada en las virtudes y en los hábitos del corazón, capaz de articular la dimensión emocional, ética y social de la vida humana. Su enfoque, al mismo tiempo humanista y crítico, aporta elementos fecundos para repensar la formación en sociedades marcadas por el consumismo y la pérdida del sentido del vínculo.
Finalmente, el número se cierra con «Vencer el mal a fuerza de bien», del Dr. Maximiliano Loria, un texto que retoma la reflexión filosófico-teológica sobre el problema del mal. Desde una aproximación fenomenológica y con el trasfondo del pensamiento de Paul Ricoeur, el autor examina las posibilidades de respuesta ética frente a la experiencia del mal. Su propuesta no se limita a una especulación abstracta, sino que busca, en el terreno del actuar y del sentir, la vía por la cual el bien puede afirmarse incluso en medio de la negatividad. En tiempos de crisis moral y de fragmentación de sentido, esta meditación constituye un llamado a la esperanza activa.
Los cuatro trabajos aquí reunidos, en su diversidad de registros, histórico, filosófico, educativo y teológico, comparten una misma convicción: que la tarea intelectual no se reduce al análisis, sino que implica siempre una vocación transformadora. En ellos resuena el eco de una tradición humanista que no renuncia a la verdad, a la belleza ni al bien, aun en el contexto de un mundo que con frecuencia los relativiza o disuelve.
Con esta entrega, la revista reafirma su compromiso con un pensamiento que une rigor académico, hondura espiritual y apertura al diálogo interdisciplinar. Porque solo desde esa conjunción puede seguir cumpliéndose la tarea más alta de la reflexión: comprender al ser humano en su complejidad y, al mismo tiempo, abrir horizontes de esperanza para su futuro.