Memoria franciscana en Mallorca: Fr. Francisco Amengual Arrom (T.O.R.)[1], un «archivero sin archivo»

 

Franciscan Memory in Mallorca: Fr. Francisco Amengual Arrom (T.O.R.), an «Archivist Without an Archive»

 

Lucio Nontol

Seton Hall University

nontollu@shu.edu

 

Resumen

Entre las figuras discretas, pero significativas de la historiografía franciscana mallorquina del siglo xx se encuentra Fr. Francisco Amengual Arrom, T.O.R. A través de numerosos artículos publicados en la revista El Heraldo de Cristo, desarrolló una sostenida labor de recopilación documental, reconstrucción biográfica y divulgación histórica que contribuyó a preservar información relevante sobre instituciones, religiosos y tradiciones de la Tercera Orden Regular. El presente estudio examina, muy someramente, su perfil intelectual destacando su función como mediador entre archivo, memoria y cultura religiosa. Asimismo, se analiza su inserción en el contexto del lulismo franciscano mallorquín contemporáneo, mostrando cómo su trabajo se inscribe en una continuidad cultural vinculada a la recepción franciscana del pensamiento de Ramon Llull. Desde esta perspectiva, proponemos interpretar a Amengual como un «archivero sin archivo»: un religioso que, sin ocupar formalmente una función archivística institucional, desempeñó una labor significativa de conservación histórica mediante la escritura y la recopilación de materiales documentales.

Palabras clave

Franciscanos TOR, Historiografía religiosa, Mallorca, Lulismo, Memoria franciscana, El Heraldo de Cristo, historia del franciscanismo

 

Abstract

Among the discreet yet significant figures of twentieth-century Mallorcan Franciscan historiography is Fr. Francisco Amengual Arrom, T.O.R. Through numerous articles published in the journal El Heraldo de Cristo, he carried out a sustained effort of documentary compilation, biographical reconstruction, and historical dissemination that helped preserve valuable information about institutions, religious figures, and traditions of the Third Order Regular. The present study briefly examines his intellectual profile and historiographical method, highlighting his role as a mediator between archive, memory, and religious culture. It also analyzes his place within the context of contemporary Mallorcan Franciscan Lullism, showing how his work is situated within a broader cultural continuity linked to the Franciscan reception of the thought of Ramon Llull. From this perspective, we propose interpreting Amengual as an «archivist without an archive»: a religious who, without formally holding an institutional archival position, carried out a significant work of historical preservation through writing and the collection of documentary materials.

Keywords

Franciscans TOR, Religious historiography; Mallorca, Lullism; Franciscan memory; El Heraldo de Cristo, history of Franciscanism

 

Introducción

Durante los siglos xix y xx, numerosas congregaciones desarrollaron una intensa actividad editorial orientada a preservar su memoria institucional y espiritual. Esta producción historiográfica, aunque frecuentemente realizada por religiosos sin formación académica especializada, ha demostrado ser una fuente de enorme valor para comprender la vida religiosa, la cultura institucional y las tradiciones espirituales.[2] En este contexto, la figura de Fr. Francisco Amengual Arrom, T.O.R., ocupa un lugar relevante dentro de esta tradición historiográfica. Su actividad intelectual se desarrolló en torno a la revista franciscana El Heraldo de Cristo, donde publicó una serie de artículos dedicados a la historia de la Tercera Orden Regular, a la memoria de religiosos y a las instituciones franciscanas de Mallorca. Aunque su producción no adoptó la forma de grandes monografías históricas, su trabajo tuvo una función esencial en la conservación de la memoria franciscana. Sus artículos reúnen materiales documentales, tradiciones orales y datos archivísticos que, en muchos casos, no se conservan en otras fuentes. Para comprender mejor la figura y el alcance intelectual de este autor, el presente estudio se estructura en tres partes. En primer lugar, se ofrece una breve reseña biográfica que sitúa a Amengual en el contexto del franciscanismo mallorquín del siglo xx. En segundo lugar, se analiza su obra historiográfica, especialmente su labor documental desarrollada en la revista El Heraldo de Cristo. Por último, se examina su contribución al contexto del lulismo franciscano mallorquín, mostrando cómo su trabajo se inscribe en una tradición cultural marcada por la recepción franciscana del pensamiento de Ramon Llull.

 

Franciscanismo mallorquín contemporáneo

Mallorca ha sido uno de los centros más importantes del franciscanismo en el Mediterráneo occidental desde la Edad Media. La presencia de conventos franciscanos y la influencia de figuras como Ramon Llull contribuyeron a crear una tradición espiritual e intelectual fecunda. Durante los siglos xix y xx, el franciscanismo mallorquín experimentó procesos de reorganización institucional y renovación pastoral. Las órdenes religiosas, tras las crisis políticas y sociales del siglo xix, desarrollaron nuevas formas de apostolado vinculadas a la educación, la predicación y la publicación de revistas religiosas. En este contexto surgieron numerosas publicaciones periódicas. Estas revistas cumplían una función doble: difundir la espiritualidad de la Orden y preservar la memoria histórica de la comunidad. Entre estas publicaciones destaca la revista El Heraldo de Cristo, órgano cultural y espiritual de los franciscanos TOR en Palma de Mallorca. En ella publicaron numerosos religiosos dedicados a la historia franciscana, entre los cuales destaca la figura de Amengual.

 

Reseña biográfica de Fr. Francisco Amengual Arrom, TOR (1902-1997)[3]

Fr. Francisco Amengual Arrom, T.O.R., fue un religioso franciscano de la Tercera Orden Regular perteneciente a la Provincia franciscana de Mallorca. Nació en Mallorca en el año 1902, aunque no se conoce con exactitud el día de su nacimiento. Falleció en el convento de San Francisco de Palma de Mallorca en 1997, a la edad de 94 años. Ingresó en la Tercera Orden Regular al recibir el hábito el 18 de septiembre de 1919. Tras completar su formación religiosa y eclesiástica, fue ordenado sacerdote en Roma el 5 de julio de 1925, en la basílica de los Santos Cosme y Damián, sede de la Curia General de la Orden.

Después de su ordenación regresó a Mallorca, donde obtuvo el título de Bachiller en Artes. Durante estos años comenzó su dedicación al apostolado educativo, especialmente en el Colegio del Beato Ramón Llull de Inca, institución franciscana en la que se dedicó a la enseñanza y a la formación de la juventud, y donde también desempeñó funciones de predicación y se responsabilizó de la dirección en diversos momentos de su trayectoria. En 1941 fue nombrado director de la recién fundada Residencia Beato Ramón Llull para estudiantes universitarios en Madrid, cargo que desempeñó hasta 1943. Posteriormente, continuó ejerciendo diversos compromisos dentro de la Provincia franciscana de Mallorca.

Entre 1964 y 1967 desempeñó el cargo de superior en el Colegio de la Inmaculada, San Juan Degollado, en Roma, institución vinculada a la formación de los religiosos de la orden. En 1967 regresó definitivamente a Mallorca, en donde fue destinado al convento de San Francisco de Palma de Mallorca, residencia de los últimos treinta años de su vida. Durante este periodo desarrolló una intensa actividad investigadora centrada en la búsqueda y recopilación de documentos relativos a la historia de la Tercera Orden Regular en España, Portugal y otros países europeos. Paralelamente a su actividad pastoral y educativa, Amengual cultivó un profundo interés por la investigación histórica. Fue colaborador habitual de la revista franciscana El Heraldo de Cristo, en la que publicó numerosos artículos dedicados a la historia de la Orden, a las biografías de religiosos y a la memoria institucional del franciscanismo mallorquín. En algunas de sus publicaciones utilizó el seudónimo «Francesc Donat».

Podría decirse que su perfil intelectual se caracterizó por tres rasgos principales: un marcado interés histórico, una notable sensibilidad documental y una clara vocación divulgativa. Gracias a esta labor constante de recopilación y estudio de fuentes, Amengual contribuyó a la preservación de la memoria histórica de la Tercera Orden Regular, dejando un valioso legado para el conocimiento del franciscanismo en Mallorca y en la península ibérica.

 

Obra

Pese a que no tenía un pensamiento propio, su obra podría caracterizarse dentro del ámbito de la historiografía religiosa y de la difusión de la figura de Ramon Llull. Como historiador aficionado podríamos situarlo dentro de los documentalistas, coleccionista de documentos importantes, conservacionista de tradiciones propias de órdenes religiosas y su aporte a la difusión de la figura de Ramon Llull por medio de la revista El Heraldo de Cristo.

 

Amengual como documentalista, «rchivero sin archivo»

Una de las características más relevantes de la labor intelectual de Amengual fue su preocupación por recoger y preservar materiales históricos relacionados con la presencia franciscana en Mallorca y fuera de ella. Su trabajo consistía en recopilar datos procedentes de archivos conventuales, reconstruir biografías de religiosos y resguardar información sobre instituciones y devociones franciscanas. Entre sus fuentes utilizadas se encontraban crónicas conventuales, documentos internos de la orden, necrologías, testimonios orales, revistas franciscanas. Su actividad puede interpretarse como una forma de historia documental religiosa, orientada a salvaguardar la memoria institucional de la Orden.

A pesar de su intensa actividad documental, no dejó un archivo institucional organizado. Muchos de los materiales que recopiló quedaron incorporados en sus artículos. Por esta razón se lo puede describir como un «archivero sin archivo», un religioso que desempeñó funciones de conservación histórica sin ocupar formalmente el cargo de archivero. Su archivo, en sentido estricto, quedó disperso en sus textos publicados. Este fenómeno no es excepcional en la historiografía religiosa. Numerosos cronistas conventuales del siglo xix y xx preservaron documentos mediante su incorporación en narraciones históricas.

 

Corpus de artículos de Amengual en El Heraldo de Cristo

El conjunto de artículos publicados por Amengual puede agruparse en tres grandes categorías:

1)      Historia de la Tercera Orden Regular. Destacan los estudios dedicados al origen y desarrollo de la TOR en España, también sobre la «Antigüedad de la Tercera Orden Regular en España» (varios artículos). En esta serie, examina los orígenes históricos de la Orden, su desarrollo institucional y su presencia en la península ibérica.

2)      Historia del franciscanismo mallorquín. Un segundo grupo de artículos se centra en la historia local de la Orden. Entre los temas abordados se encuentran: instituciones franciscanas de Mallorca, tradiciones espirituales locales y desarrollo histórico de comunidades religiosas.

3)      Biografías de religiosos. Finalmente, Amengual dedicó numerosos textos a la reconstrucción biográfica de religiosos de la provincia franciscana. Este género historiográfico tenía una función doble: preservar la memoria comunitaria y ofrecer modelos espirituales.

 

Lulismo franciscano en Mallorca en el siglo xx

Uno de los elementos más característicos de la cultura intelectual mallorquina es la persistencia del lulismo. Desde la Edad Media, la figura de Ramon Llull (1232-1316) ha desempeñado un papel central en la historia espiritual e intelectual de la isla. Su relación con el franciscanismo ha sido objeto de numerosos estudios. Aunque Llull nunca perteneció formalmente a la Orden franciscana, su espiritualidad y su proyecto misionero mantuvieron una profunda afinidad con el ideal franciscano. Durante los siglos xix y xx, diversos religiosos franciscanos participaron en la recuperación del pensamiento luliano. Este fenómeno puede describirse como lulismo franciscano, una tradición intelectual que combina interés histórico por la figura de Llull, estudio de su obra filosófica e interpretación espiritual de su legado. Dentro de este contexto cultural se inscribe la actividad intelectual de Amengual. Sus escritos no se centran en la filosofía luliana, su trabajo sobre la historia franciscana mallorquina forma parte de una tradición cultural marcada por la memoria de Llull. Su vinculación con el Colegio del Beato Ramón Llull de Inca constituye un ejemplo significativo de esta relación. A Amengual se lo puede considerar un representante de segunda generación del lulismo franciscano mallorquín, centrada menos en la especulación filosófica y más en la preservación histórica de la tradición.

Dentro de este interés por el lulismo por parte de Amengual, destaca en el archivo de Provincial actual, materiales muy importantes sobre la figura del gran lulista portugués del siglo xviii fray Manuel de Cenáculo, TOR. Amengual recoge materiales inéditos sobre el religioso portugués y daría para un estudio amplio sobre esta figura. Obras y documentos encontrados en el archivo provincial sobre Cenáculo que Amengual recopiló son Marcade (J. Frei Manuel do Cenáculo, Paris, 1979), correspondencia Mohedanos (de Cenáculo) y Terceros andaluces a Cenáculo.

Finalmente, la obra de Amengual debe entenderse dentro del marco de la memoria institucional de las órdenes religiosas. Su trabajo cumple una función esencial: preservar la identidad de la Orden, y fortalecer la continuidad histórica. Además, el valor historiográfico radica en su carácter documental. Sus artículos contienen información que en muchos casos no aparece en otras fuentes. Esto se debe a que trabajó con archivos internos de la Orden, memorias comunitarias y testimonios orales. Desde la perspectiva de la historia religiosa, estos materiales poseen un valor considerable para la reconstrucción de la vida cotidiana de las comunidades religiosas.

 

Conclusión

Fr. Francisco Amengual Arrom, TOR., representa una figura significativa dentro de la historiografía franciscana del siglo xx. Su obra refleja una forma particular de producción histórica característica de las órdenes religiosas: una historiografía orientada a preservar la memoria institucional. A través de sus artículos en El Heraldo de Cristo, Amengual desempeñó una labor esencial de recopilación documental y preservación histórica.

Su figura puede describirse como la de un «archivero sin archivo», un religioso que, mediante la escritura histórica, logró conservar numerosos fragmentos de la memoria franciscana mallorquina y, también, su contribución a la preservación de un contexto intelectual marcado por la herencia de Ramon Llull.

 



[1] Deseo expresar mi agradecimiento al Dr. Pere Fullana Puigserver, quien me introdujo en el conocimiento de esta figura y me indicó la localización de su obra en el archivo provincial de los Franciscanos TOR. Se trata de un verdadero tesoro documental que merece un análisis más amplio y profundo.

[2] SALAS-VIVES, P., “La iglesia como factor de nacionalización. Mallorca, 1875-1923”, Historia Social, 108 (2024), pp. 71-92.

[3] COLL, J., El Señor me dio hermanos, Ed. Franciscanos TOR Provincia de la Inmaculada Concepción, Palma de Mallorca, 1998.