Rauch, Jonathan, Cross Purposes. Christianity's Broken Bargain with Democracy, Yale University Press. Series: Politics and Culture, 2025, 169 pp., ISBN 9780300288681

 

Lucio Nontol

Seton Hall University

nontollu@shu.edu

 

Jonathan Rauch plantea en este libro una tesis provocadora: la democracia liberal estadounidense y el cristianismo mantuvieron durante mucho tiempo una especie de «pacto implícito». Según ese arreglo, el orden constitucional garantizaba libertad religiosa y pluralismo, mientras que el cristianismo aportaba parte del sustrato moral y cívico necesario para sostener la vida democrática. El problema, sostiene Rauch, es que ese equilibrio se ha fracturado: por un lado, una parte del cristianismo estadounidense se ha alineado con formas de miedo, nacionalismo y polarización; por otro, el secularismo ha subestimado cuánto dependía la democracia de instituciones religiosas capaces de formar carácter, comunidad y responsabilidad moral.

Uno de los argumentos centrales del libro es la distinción entre una fe cristiana «adelgazada» o debilitada, incapaz de inspirar y retener creyentes, y una versión distorsionada que Rauch asocia con la política del resentimiento y el temor. Desde su condición de ateo, el autor no escribe contra el cristianismo en sí, sino contra su degradación cívica y espiritual. Su propuesta consiste en recuperar una relación entre Iglesia y Estado, de mutuo sostenimiento entre democracia liberal y comunidades religiosas saludables.

El valor del libro está en esa paradoja: un autor no creyente termina formulando una defensa de la relevancia pública del cristianismo. Rauch sostiene que una democracia libre necesita «muros de carga» morales e institucionales, y que en Estados Unidos el cristianismo ha cumplido históricamente parte de esa función. Su llamado va en dos direcciones: pide a los cristianos volver a una comprensión de su fe compatible con la libertad, la dignidad y el pluralismo democrático; y a los liberales seculares reconocer que no basta con debilitar la religión sin generar vacíos sociales peligrosos.

Desde un punto de vista crítico, el libro puede suscitar objeciones. Algunos lectores cristianos consideran que Rauch subordina el cristianismo a los parámetros del liberalismo político, mientras que otros podrían pensar que idealiza demasiado el papel histórico del protestantismo en la vida pública estadounidense. Aun así, el ensayo resulta intelectualmente estimulante porque obliga a repensar una cuestión decisiva: ¿una democracia puede sobrevivir cuando pierde los hábitos morales y comunitarios que la sostienen? 

En conjunto, Cross Purposes es un libro breve, polémico y muy actual. No ofrece una teología del cristianismo ni una historia exhaustiva de la democracia, sino una intervención pública aguda sobre la crisis de la cultura cívica en Estados Unidos. Su mayor mérito está en mostrar que la relación entre religión y democracia no puede pensarse solo en términos de separación institucional, sino también en términos de responsabilidad moral compartida.